El montañismo es una actividad que transforma la vida de quienes se atreven a escalar las cumbres más desafiantes del mundo. Pitu Manfredi, un apasionado del andinismo, comparte su experiencia al ascender montañas, donde la combinación de emociones y la conexión con la naturaleza son fundamentales. «Subir una montaña te hace pasar por todos los estados de ánimo», explica Manfredi, quien comenzó su travesía hace 12 años junto a su hermano y un amigo.
Su primera cumbre fue el cerro Champaquí, en Córdoba, una experiencia que marcó el inicio de su apasionante camino en el montañismo. Desde entonces, su dedicación lo llevó a escalar el Aconcagua y diversas montañas en la Cordillera Real de Bolivia. Uno de sus logros más destacados fue alcanzar la cima del Denali, la montaña más alta de Norteamérica, en una expedición completamente autónoma.
Para Guillermo Almaraz, director de la Escuela de Montaña del Club Andino Mar del Plata, el montañismo es una búsqueda de autoconocimiento. Su primer contacto con las montañas ocurrió a los 15 años, y desde entonces ha escalado numerosas cumbres, incluyendo la montaña Pissis, la tercera más alta del continente. Almaraz enfatiza la importancia de la planificación y el trabajo en equipo, elementos clave para el éxito de cualquier expedición.
Griselda Moreno, periodista y fotógrafa, también comparte su amor por el montañismo, destacando la mezcla de concentración y deseo que siente al escalar. Para ella, lo esencial en una expedición es que aporte algo significativo a la comunidad y a quienes participan en ella. Junto a su colega boliviana, cofundó el proyecto Mujer Montaña, que busca empoderar a las mujeres en el ámbito del montañismo.
Sin embargo, el montañismo también implica enfrentar el miedo. Moreno lo describe como una sensación constante, que puede surgir ante condiciones adversas o al descubrir limitaciones personales. A pesar de ello, ve el miedo como una oportunidad para el descubrimiento personal, una perspectiva compartida por Manfredi, quien resalta que la verdadera cumbre reside en el autoconocimiento.
Para quienes desean iniciarse en esta práctica, Julián Insarralde, guía de montaña, aconseja comenzar de manera progresiva, adaptándose a las diferentes modalidades del montañismo. Los aprendizajes que se obtienen en la montaña van más allá de la técnica y la resistencia; son lecciones de vida que marcan a quienes se aventuran a conquistar nuevas cumbres.
Fuente: La Nación










