Javier Milei ha comenzado su campaña hacia la reelección con un enfoque técnico centrado en su proyecto para reformar el Banco Central, un tema que ha sido su gran obsesión desde su entrada en la política. En un mensaje de cadena nacional, el Presidente delineó su visión para el camino hacia 2027, subrayando su intención de confrontar al kirchnerismo.
A pesar de su esfuerzo, la actividad económica aún no muestra la expansión deseada en todos los sectores y la confianza en su gobierno permanece por debajo del 40%, con una reciente caída. Además, el riesgo país no ha logrado descender de los 400 puntos básicos. En este contexto, Milei decidió centrar su discurso en la caída de la inflación, un tema que ha sido difícil de cuestionar, anunciando que enviará al Congreso un proyecto para reformar la Carta Orgánica del Banco Central.
Durante su alocución, el Presidente criticó los «91 años de estafa y voracidad» de la política tradicional, mencionando de manera particular a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, condenada por corrupción. Sin embargo, no se encontraba en un ambiente de celebración, tras haber cuestionado públicamente a Lula en Brasil y haber asistido a la asunción de Keiko Fujimori en Perú.
Personas cercanas a Milei han notado un tono quejoso y resignado en el mandatario, quien, según reportes, expresó: “Estoy dejando la vida”. En el ámbito empresarial, aunque algunos han comenzado a aceptar su gestión, existe un gran temor a las repercusiones de criticar al gobierno. Durante un evento con la directora del FMI, varios empresarios discutieron sobre sectores en crecimiento, omitiendo mencionar los problemas de consumo en otras áreas.
A pesar de sus reparos, los empresarios aún no han encontrado una alternativa convincente a la propuesta macroeconómica de Milei, lo que refleja la incertidumbre actual. Si bien la actividad ha sido golpeada por las turbulencias de la campaña de 2025, lo que ha llevado a tasas de interés más altas y una morosidad creciente, funcionarios del Banco Central han mostrado preocupación por el deterioro en la capacidad de pago de los ciudadanos.
El desafío para Milei radica en encontrar un equilibrio entre mantener una política monetaria ortodoxa y estimular el consumo. La reciente licitación de deuda del gobierno absorbió una cantidad significativa de dinero, lo que ha limitado el capital disponible en los bancos y elevado las tasas de interés. Este enfoque puede tener un impacto inmediato en el mercado, superando la lentitud de la negociación parlamentaria.
Con la inflación como su principal bandera de lucha, Milei enfrenta un desafío considerable. Su equipo de campaña reconoce que las encuestas actuales indican que el gobierno está por debajo del umbral necesario para ganar en primera vuelta. Sin embargo, tienen esperanzas de un panorama más favorable y celebran la dispersión del peronismo, esperando que la permanencia de Cristina Kirchner en la oposición les brinde la oportunidad de posicionarse mejor en la contienda electoral.
Fuente: La Nación
