Inicio Sociedad Los hijos preferidos: ¿realidad o mito? La psicología aporta respuestas

Los hijos preferidos: ¿realidad o mito? La psicología aporta respuestas

0

El tema de los hijos preferidos es un asunto recurrente en discusiones familiares, y la psicología ofrece una luz sobre esta cuestión. La psicóloga Deborah Bellota, en una reciente visita a los estudios de LN+, afirmó que «sí existen los hijos preferidos», basándose en estudios que confirman la existencia de favoritismos en la crianza, pero aclaró que esto no se origina en la maldad.

Bellota explicó que el favoritismo puede estar relacionado con las expectativas que los padres proyectan en sus hijos. «Muchos padres desean que sus hijos logren lo que ellos no pudieron», lo que puede llevar a que un niño reciba más atención y valoración. Además, destacó que las personalidades de los niños también influyen en esta dinámica, ya que un niño más tranquilo puede ser preferido por su facilidad para adaptarse a límites, mientras que un hermano más rebelde podría recibir menos atención.

La psicóloga también mencionó que la relación puede ser recíproca, indicando que «los niños también pueden tener un padre favorito», eligiendo compartir actividades específicas con uno u otro progenitor. Esto refleja la complejidad de las interacciones familiares, donde los niños son sensibles a los gestos, tonos y conductas de sus padres, y donde las acciones suelen tener un impacto mayor que las palabras.

Desde una perspectiva familiar, Bellota enfatizó la importancia de verbalizar las diferencias en el vínculo. «Es fundamental poner en palabras lo que se siente, ya que lo que no se dice puede quedar en el inconsciente y afectar las relaciones». Afirmó que cada familia es única y que el amor puede variar entre los miembros, lo cual tiene implicaciones significativas si se acepta la existencia de hijos favoritos.

En cuanto a las consecuencias de ser el hijo preferido, Bellota observó que no siempre se traduce en una alta autoestima. A menudo, los hijos preferidos sienten la presión de cumplir con las altas expectativas de sus padres, lo que puede generar ansiedad y miedo al fracaso. En contraste, los hijos que no son preferidos pueden experimentar sentimientos de insuficiencia y baja autoestima.

Al analizar la dinámica familiar con tres hijos, Bellota describió al primer hijo como el más observado, que enfrenta muchas expectativas y errores. El segundo hijo, en cambio, suele encontrar a sus padres más relajados, pero puede sentirse perdido en su rol. Por último, el tercer hijo se cría en un ambiente más libre y suele ser más aventurero.

Para abordar el favoritismo, Bellota sugirió tres consejos clave: aceptar y hablar sobre las diferencias en el amor hacia los hijos; fomentar un ambiente sin rivalidad entre hermanos, donde se pueda discutir abiertamente lo que sienten; y crear momentos individuales con cada hijo para fortalecer los vínculos. Estos enfoques pueden ayudar a construir una relación familiar más equilibrada y saludable.

Fuente: La Nación

SIN COMENTARIOS

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Salir de la versión móvil