La Real Academia Sueca de Ciencias ha otorgado el Premio Nobel de Química 2026 a Henri B. Kagan y a su colega Kenso Soai, en reconocimiento a sus innovadores aportes en el campo de la química.
Kagan, un destacado científico de 95 años, compartió sus experiencias sobre su trayectoria académica durante una reciente entrevista con Gilbert Balavoine. A pesar de no haber sido un «buen alumno» en sus inicios, su pasión por la química lo llevó a redirigir su enfoque académico.
Un comienzo desafiante
En la conversación, Kagan recordó su primer intento fallido de ingresar a la Escuela Nacional Superior de Química de París, una experiencia que no lo desanimó. «Fracasé» en el examen de ingreso, pero perseveré y finalmente logré acceder a la institución, lo que marcó el inicio de su carrera en la química.
Un enfoque innovador en la investigación
Después de un desvío en su camino profesional debido a la postergación del servicio militar, Kagan se encontró en una tesis bajo la dirección de Jean Jacques en el Collège de France. A lo largo de su carrera, ha desarrollado un estilo de investigación que se caracteriza por trabajar con pequeños equipos, brindando oportunidades a jóvenes investigadores para explorar líneas independientes.
Reconocimiento internacional
El CNRS (Centro Nacional para la Investigación Científica de Francia) anunció el 8 de octubre que Kagan fue galardonado con el Nobel de Química por sus investigaciones sobre efectos no lineales en la síntesis asimétrica, un área crucial para la producción de medicamentos. Junto a Kenso Soai, Kagan ha contribuido significativamente a la comprensión de la amplificación de asimetrías moleculares, un concepto vital en la química de la vida.
Kagan inició su carrera en el CNRS en 1954, se unió a la Universidad de Orsay en 1967 y fue promovido a profesor en 1973. Además, es miembro de la Academia de Ciencias de Francia desde 1991, y ya contaba con el premio Wolf, que recibió en 2001, antes de ser reconocido con el Nobel.
Fuente: La Nación
