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16 abril 2026, 5:19 pm

Gabriel Mores presenta «La otra calesita»: un tributo audiovisual que une el legado de Mariano con las nuevas generaciones

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El músico y compositor lanzó una pieza fundamental de su proyecto «El bandoneón con ruedas», donde fusiona la emotividad de la historia familiar, la colaboración de sus afectos cercanos y el uso de herramientas tecnológicas para acercar el tango a los niños.

Por Marcelo Pérez Peláez

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La figura de Mariano Mores continúa proyectando su sombra protectora y creativa sobre la cultura argentina, pero esta vez, es su nieto, Gabriel Mores, quien toma la posta para revitalizar ese legado con una mirada puesta en la infancia. El reciente lanzamiento de «La otra calesita» no es solo una nueva canción; es una pieza central dentro del ambicioso proyecto «El bandoneón con ruedas», una iniciativa que Gabriel viene impulsando con el objetivo de introducir el género ciudadano en el universo infantil, logrando un puente generacional a través de la música y la imagen.

El origen de esta obra se remonta a una inquietud personal de Gabriel por homenajear a su abuelo de una forma indirecta pero profundamente significativa. La elección de basarse en la clásica obra «La calesita» no fue azarosa. Según relató el propio artista, la composición original de Mariano encierra una historia de ternura familiar poco conocida: el estornelo de aquella pieza fue inspirado en una melodía que la madre de Mariano —bisabuela de Gabriel— le cantaba para hacerlo dormir cuando era apenas un niño. Este vínculo afectivo, que atraviesa cuatro generaciones, es el corazón que late detrás de este nuevo lanzamiento.

Un desafío tecnológico y artesanal

La realización del videoclip de «La otra calesita» representó un reto de proporciones para Gabriel Mores, quien se puso al hombro la producción visual utilizando recursos de vanguardia. En un proceso que demandó tiempo y precisión, el músico empleó Inteligencia Artificial, aunque destacó que la herramienta no actúa por cuenta propia. Gabriel subrayó la necesidad de marcar cada directriz y criterio artístico para lograr los resultados deseados.

El trabajo consistió en generar dos estados visuales bien diferenciados para el video: uno donde se observa la calesita totalmente arrumbada y abandonada, y otro donde la magia y el movimiento cobran vida. Mores explicó que la animación fue uno de los puntos más complejos, dado que debió intervenir manualmente en diversos aspectos. Para lograr un movimiento natural de los elementos —donde las piezas se desplazaban en direcciones opuestas— debió recurrir a técnicas de pantalla verde (green screen), emulando fondos y animando imágenes de forma independiente para otorgar profundidad y realismo a la escena.

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La familia y los amigos como protagonistas

Más allá de los logros técnicos, «La otra calesita» se destaca por su carácter profundamente humano. Gabriel Mores decidió que el video fuera un reflejo de su círculo íntimo, involucrando a personas queridas en lugar de actores profesionales. «Quería pintarlo con imágenes, con criterio e involucrar a gente que quiero», expresó el músico, destacando que cada figura que aparece en pantalla tiene un vínculo real en su vida cotidiana.

Entre los participantes se encuentran una amiga masajista de su mujer, quien personifica a la señora que pinta la calesita; un amigo aviador que ayuda a los niños con un avión de lata; y un íntimo amigo de la provincia de Buenos Aires encargado de la escena del corte de césped. Un momento especialmente emotivo es la participación de Elvio, a quien Gabriel describe como su «hermano de la vida» y que, a sus 80 años, interpreta al hombre que coloca los adoquines. La familia directa también está presente: sus sobrinos, Roma y Fabricio, son los niños que montan los caballitos, acompañados por sus padres, cuñados del artista.

Esta conjunción de esfuerzo tecnológico, genialidad descriptiva —aportada por la colaboración de Carlos Ceretti en la letra— y afecto personal, culmina en una obra que busca perdurar en el tiempo. Gabriel Mores logra, con «La otra calesita», no solo homenajear el genio de su abuelo Mariano, sino también demostrar que el tango tiene un lenguaje universal capaz de hablarle directamente al corazón de los más chicos.

NMDQ

Fuente Noticias MDQ

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