Con la llegada de la primavera, muchos propietarios se preguntan si aún están a tiempo de tener una pileta lista para el verano. Octubre marca el inicio de la temporada alta para las empresas constructoras y es el momento en que quienes han postergado la decisión durante el invierno buscan acelerar los tiempos.
La respuesta breve es que sí, en la mayoría de los casos es posible iniciar una obra ahora y tener la pileta terminada para el verano. Sin embargo, esto depende del sistema constructivo elegido, la complejidad del proyecto y la disponibilidad de la empresa contratada, así como de las obras complementarias necesarias en el terreno.
Tipos de construcciones y tiempos de obra
Las piletas tradicionales de hormigón requieren más tiempo de construcción. El proceso incluye excavación, estructura, instalaciones hidráulicas, impermeabilización, revestimientos y puesta en marcha. Dependiendo de las condiciones climáticas y el tamaño de la obra, este tipo de construcción puede llevar entre dos y cuatro meses. Por lo tanto, comenzar en octubre podría permitir concluir en diciembre o enero, aunque con plazos más ajustados.
Por otro lado, las piscinas de fibra de vidrio suelen ofrecer tiempos de instalación mucho más cortos. Como el casco se fabrica previamente y llega listo a la propiedad, el trabajo se concentra en la excavación y las terminaciones. Normalmente, una instalación puede completarse en pocas semanas. Sistemas industrializados o modulares también reducen significativamente los plazos de ejecución.
La primavera presenta una ventaja adicional: las temperaturas son más favorables para trabajar en comparación con el invierno, y se puede evitar la saturación que ocurre en noviembre y diciembre. Sin embargo, muchas empresas experimentan un incremento en las consultas en estos meses, lo que puede traducirse en listas de espera más largas.
Consideraciones adicionales en la planificación
Es relevante tener en cuenta que la construcción de una piscina frecuentemente implica trabajos adicionales como soláriums, decks y sistemas de filtrado, que pueden demandar varias semanas más y deben ser considerados en la planificación general. También es esencial prestar atención al presupuesto, ya que los costos varían según el sistema constructivo y las dimensiones de la pileta. Una piscina pequeña de fibra de vidrio puede ser considerablemente menos costosa que una de hormigón con revestimientos premium.
La ubicación de la propiedad también impacta en los tiempos. En barrios privados, por ejemplo, pueden existir reglamentos y autorizaciones que deben cumplirse antes de comenzar los trabajos. Lo mismo ocurre en algunos municipios, donde ciertas dimensiones o características pueden requerir documentación técnica.
Finalmente, es importante considerar el mantenimiento futuro. Sistemas de filtrado adecuados y una correcta ejecución de las instalaciones pueden reducir costos operativos y evitar reparaciones más adelante. En este sentido, la rapidez para llegar al verano no debería ser el único criterio en la toma de decisiones.
Fuente: La Nación










