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21 octubre 2026, 7:29 pm

El viaje de Nadia: de la pobreza a la profesionalización gracias a la perseverancia y el apoyo

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En un conmovedor relato, Nadia Rodríguez, una joven de 23 años, comparte su historia de superación personal que la llevó a convertirse en la primera profesional de su familia. Desde sus años de infancia, cuando ayudaba a su madre a vender comida en una cancha de fútbol, hasta su actual trabajo en una petrolera, su trayecto ha estado marcado por el esfuerzo y la lucha por un futuro mejor.

De la adversidad a la educación

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Nadia creció en un entorno donde las oportunidades eran escasas. Su madre, Liliana, trabajó como empleada doméstica y, en un acto de sacrificio, utilizó la Asignación Universal por Hijo para costear la cuota del colegio privado al que asistió Nadia, una decisión que resultó crucial en su vida académica. «Me enseñó el valor del esfuerzo y la perseverancia», destaca Nadia, quien recuerda cómo su madre siempre le decía que debía estudiar para tener un futuro.

El impulso hacia la universidad

Durante su último año de secundaria, Nadia conoció a la Fundación Pescar, que le ofreció un programa de formación laboral en colaboración con la Universidad del Salvador. «Fue un antes y un después en mi vida», afirma. Gracias a esta fundación, pudo solicitar una beca que cubrió el 100% de sus estudios universitarios, un hito que le brindó la posibilidad de alcanzar su sueño de ser profesional.

Redes de apoyo y oportunidades

Además de la beca, Nadia se benefició de la Fundación BisBlick, que le proporcionó apoyo económico y una red de mentorías que le permitió adaptarse a un entorno universitario diferente. «Conecté con mentores y compañeros que compartían experiencias similares, lo que me ayudó a sentirme menos sola», comenta. Su esfuerzo y las oportunidades que recibió la llevaron a conseguir su primera pasantía en una empresa, marcando el inicio de su carrera profesional.

Un futuro prometedor

Hoy, Nadia trabaja en el área de cuentas a pagar de una petrolera en Buenos Aires. Su historia refleja cómo el apoyo de su madre, las fundaciones y su propia determinación han cambiado el rumbo de su vida. «Ya no tenemos que preocuparnos por cómo llegar a fin de mes», señala con gratitud. Al mirar hacia atrás, Nadia reconoce la cadena de apoyo que la condujo hasta su éxito actual y quiere inspirar a otros a buscar oportunidades. «El lugar del que venimos no determina hasta dónde podemos llegar», concluye.

Fuente: La Nación

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