
En un encuentro exclusivo convocado por Fundación Global y la Fundación Friedrich Naumann, el economista Federico Domínguez analizó las bases del programa económico del Gobierno, el rol de las inversiones del RIGI y los costos de la normalización de precios para las empresas.
Por Marcelo Pérez Peláez
En el marco de la charla titulada «Milei 1000 días: El rumbo de la economía y lo que viene» —organizada por la Fundación Global y la Fundación Friedrich Naumann—, asistí a una reunión de trabajo y diálogo directo con el economista Federico Domínguez en el Hotel Elegance de Mar del Plata. En un intercambio enfocado en la coyuntura del sector privado, el especialista desmenuzó el estado de la macroeconomía argentina, el impacto de las reformas estructurales y las perspectivas de negocios para los próximos años.
El punto de partida y la lógica de las cinco anclas
Durante su intervención, Domínguez subrayó la importancia de evaluar los resultados actuales considerando el escenario de origen a fines de 2023. «Es importante tener siempre en cuenta de dónde venimos (…). En diciembre del 23 tenías -11.000 millones de dólares de reservas, casi 4 bases monetarias de pasivos remunerados, deuda por importaciones por 40.000 millones de dólares y 15 puntos de déficit consolidado», recordó el economista.
Sobre esta base, explicó que la estabilización trazada por el Gobierno se sostiene en una arquitectura de cinco pilares fundamentales: el ancla fiscal, el ancla monetaria, el ancla cambiaria (vía crawling peg), el ancla política (capacidad para blindar el superávit e impulsar reformas estructurales como la Ley Bases) y el ancla geopolítica, un factor que considera determinante en el contexto de fricción internacional entre Estados Unidos y China.
«Frente a la necesidad de Estados Unidos de evitar que se metan los chinos en esta parte del mundo, el apoyo va a seguir siendo muy fuerte (…) Argentina, como productora de alimentos, hidrocarburos y minerales estratégicos críticos para la cadena de la IA, es muy importante», afirmó.
Proyección externa y el impacto del RIGI en las provincias
Uno de los ejes más relevantes para la toma de decisiones empresariales fue la proyección del sector externo. Domínguez proyectó que hacia el final de la década el país experimentará un cambio estructural en sus volúmenes de venta al exterior: «Argentina para el 2030 va a duplicar sus exportaciones en relación al año 2025. Eso es algo que no sucede desde fines del siglo XIX y realmente te va a traer un boom económico en todo lo que es el interior del país».
Asimismo, señaló que el flujo de los USD 200.000 millones en proyectos ingresados al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), sumado a la eventual reducción paulatina de los derechos de exportación al campo, sentarán las bases para una expansión económica prolongada en el tiempo.
El dilema de la micro: rentabilidad vs. volumen de ventas
En el tramo más directo del intercambio con los medios presentes, se abordó la denominada heterogeneidad de la recuperación («crecimiento en K»), donde sectores estratégicos como la energía y la minería lideran la expansión, mientras la industria y el comercio muestran una dinámica más pausada.
Al analizar la situación del mercado interno, Domínguez diferenció la caída de ingresos del fenómeno de margen comercial: «Lo que sí ves en muchas empresas es pérdida de rentabilidad, que muchas veces se confunde con pérdida de ventas. Como antes era una economía inflacionaria, el poco producto que yo tenía para vender le podía marcar un 100%; ahora que puedo traer todo lo que quiero le puedo marcar un 20% (…) Eso genera una situación de transición difícil para muchas empresas».
Perspectivas financieras y el horizonte 2027
En el plano financiero y cambiario, el economista descartó escenarios de corrida o inestabilidad en el tipo de cambio, respaldado en la acumulación de reservas y las herramientas del Banco Central. Sin embargo, advirtió que la gran variable a monitorear en los meses de alta política será la demanda de dinero y la evolución de las tasas de interés, factores clave para sostener la actividad productiva.
Finalmente, destacó que la consolidación definitiva del crédito y la inversión masiva dependerán de la previsibilidad institucional a largo plazo. «Si a Milei lo reeligen va a ser la primera vez en 80 años que reeligís un gobierno no peronista; eso sería un golpe de confianza enorme para la inversión. Vas a tener garantía de 4 años más de un gobierno que no emite, y eso se va a traducir en mayor demanda de dinero, menor inflación y mayor crédito», concluyó.
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Fuente Noticias MDQ










