En 1845, un grupo de 129 hombres partió de Inglaterra a bordo de los barcos HMS Erebus y HMS Terror, con la ambición de atravesar el Ártico canadiense y completar el Paso del Noroeste. Sin embargo, ninguno de ellos logró regresar a casa. La expedición liderada por Sir John Franklin se transformó en uno de los mayores misterios de la exploración polar.
Los dos barcos quedaron atrapados en el hielo, y tras años de lucha por sobrevivir en condiciones extremas, los sobrevivientes tomaron la difícil decisión de abandonar las embarcaciones. Durante décadas, diversas expediciones intentaron descubrir lo que realmente sucedió y hallaron cuatro cuerpos, pero surgió una nueva interrogante: ¿cómo identificar a los restos encontrados?
Recientemente, investigadores de la Universidad de Waterloo, en Canadá, lograron avanzar en esta enigmática historia al identificar mediante ADN los restos de otros cuatro integrantes de la expedición Franklin, quienes fueron identificados como William Orren, David Young, John Bridgens y Harry Peglar.
La expedición partió en mayo de 1845 con la intención de explorar el Paso del Noroeste, una ruta marítima que conectaría los océanos Atlántico y Pacífico. Sin embargo, el viaje se tornó trágico cuando, en septiembre de 1846, los barcos quedaron atrapados en el hielo cerca de la isla del Rey Guillermo, en el actual territorio canadiense de Nunavut, donde permanecieron durante casi dos años.
Para abril de 1848, Franklin y varios miembros de la tripulación ya habían perdido la vida. Los 105 sobrevivientes restantes abandonaron los barcos en un intento desesperado por llegar a un lugar seguro, arrastrando botes y provisiones a través de la costa, pero ninguno sobrevivió.
Las circunstancias exactas de las muertes nunca se establecieron de manera concluyente, aunque se han considerado factores como el hambre, enfermedades, exposición a bajas temperaturas y agotamiento. A lo largo de los años, el destino de estos hombres ha generado numerosas investigaciones y expediciones de búsqueda. El HMS Erebus fue localizado en 2014 y el HMS Terror en 2016, pero la identificación de los restos óseos hallados era un reto casi insuperable.
Para resolver parte de este misterio, los antropólogos de la Universidad de Waterloo utilizaron análisis genéticos, una herramienta inimaginable en el siglo XIX. Extrajeron ADN de los restos óseos y dentales recuperados y compararon los perfiles con muestras de descendientes. Esta combinación de evidencia genética y reconstrucciones genealógicas permitió identificar a tres de los hombres del HMS Erebus: William Orren, un marinero; David Young, un grumete de primera clase; y John Bridgens, mayordomo de oficiales subalternos, quienes fallecieron en Erebus Bay.
Douglas Stenton, antropólogo de la Universidad de Waterloo, comentó: “Para los descendientes vivos, estos hallazgos proporcionan detalles hasta ahora desconocidos sobre las circunstancias y los lugares de la muerte de sus familiares, así como las identidades de algunos de los compañeros de tripulación que murieron con ellos”.
Fuente: La Nación










