
La Ciudad de Buenos Aires volverá a ampliar la lista de sus Restaurantes Icónicos. Después de una primera selección de 16 establecimientos históricos, el Gobierno porteño abrió una nueva convocatoria para incorporar otros locales que, por su trayectoria, identidad y aporte a la cultura gastronómica, también forman parte del patrimonio porteño. Los nuevos elegidos podrían darse a conocer durante Hotelga 2026, la feria de hotelería y gastronomía que se realizará entre el 2 y el 4 de septiembre en La Rural.
La iniciativa, desarrollada junto con la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (Ahrcc), no busca definir cuáles son los mejores restaurantes de Buenos Aires ni elaborar un ranking gastronómico. El objetivo es reconocer a establecimientos que, a lo largo de los años, construyeron una identidad propia y se convirtieron en escenarios habituales de la vida porteña, más allá de lo que ofrecen en sus cartas.
Para integrar la nómina se analizan distintos aspectos. Entre ellos, la antigüedad del restaurante, la continuidad de su propuesta gastronómica, la preservación de su identidad, el valor de sus salones y su ambientación, la calidad del servicio y el lugar que ocupa dentro de la historia social y cultural de la Ciudad. También se considera el reconocimiento alcanzado entre vecinos, turistas y el propio sector gastronómico.
La propuesta apunta a que los Restaurantes Icónicos ocupen un lugar similar al que desde hace años tienen los Bares Notables dentro del patrimonio porteño. En este caso, el reconocimiento pone el foco en aquellos restaurantes que, generación tras generación, lograron conservar tradiciones, recetas y formas de atención que siguen siendo parte de la identidad de Buenos Aires.
Además de la distinción, los establecimientos seleccionados serán incorporados a distintas acciones de promoción turística de la Ciudad. La intención es incluirlos dentro de los recorridos gastronómicos recomendados para visitantes y reforzar el posicionamiento de Buenos Aires como uno de los principales destinos gastronómicos de la región.
Uno por uno, los 16 Restaurantes Icónicos
El Imparcial, Monserrat
Fundado en 1860, El Imparcial es señalado como el restaurante más antiguo de la ciudad. Situado en Hipólito Yrigoyen 1201, a pocas cuadras del Congreso Nacional, conserva su perfil de clásico porteño ligado a la cocina española y criolla.
Su carta mantiene una identidad asociada a pescados, mariscos y platos tradicionales. Pero su peso dentro de la nómina no se explica solo por la comida: también por su continuidad histórica y por haber sobrevivido a distintos momentos de la vida porteña sin perder su carácter de restaurante de otro tiempo.
El Tropezón, Congreso
En Avenida Callao 248, El Tropezón forma parte de la historia gastronómica y cultural de Buenos Aires. Fue fundado en 1896 por dos españoles y se convirtió en un punto de encuentro para artistas, periodistas, políticos y figuras del tango.
Por sus mesas pasaron, entre otros, Federico García Lorca, Lola Membrives, Azucena Maizani, Libertad Lamarque, Aníbal Troilo y Carlos Gardel. La especialidad histórica de la casa es el puchero de gallina, incluso mencionado en el tango que Roberto Medina le dedicó al lugar. En 2019 fue declarado Sitio de Interés Cultural de la Ciudad.
El Puentecito, Barracas
El Puentecito funciona en Vieytes 1895 y es uno de los casos más singulares de la lista. Su historia se remonta a 1750, cuando el lugar nació como pulpería y posta de carretas en una zona estratégica, cerca del Riachuelo.
A lo largo del tiempo fue posada, fonda, despacho de bebidas, almacén y finalmente bodegón. El edificio conserva elementos originales y espacios que remiten a aquella primera etapa, como la antigua matera y un patio de gran profundidad. Desde 1958, la familia Hermida está vinculada al restaurante. En 2018 fue declarado de Interés Cultural por la Legislatura porteña.
Albamonte Ristorante, Chacarita
Desde abril de 1958, Albamonte Ristorante forma parte del paisaje gastronómico de Chacarita. Situado en Avenida Corrientes 6735, nació después del cierre de otro restaurante donde trabajaban sus fundadores, que decidieron asociarse y comenzar un proyecto propio.
Con el tiempo, quedó en manos de la familia Iannone. Hoy mantiene el espíritu de cantina ítalo-argentina, con mesas familiares, manteles blancos, sillas clásicas y una propuesta basada en platos elaborados en el momento. Su identidad está ligada a la cocina italiana, la atención cercana y la continuidad de varias generaciones al frente del negocio.
El Mirasol de Boedo, Boedo
El Mirasol nació en 1967 en una vieja casona de la avenida Boedo 136. Con el tiempo se transformó en uno de los emblemas de la parrilla porteña y en un clásico del barrio.
La casa original fue el punto de partida de una marca que luego se expandió a otros puntos de la Ciudad, como Recoleta y Puerto Madero. Su lugar entre los Restaurantes Icónicos se apoya en esa trayectoria ligada a la carne argentina, a la atención tradicional y a una identidad que comenzó como propuesta barrial y terminó proyectándose hacia otros circuitos gastronómicos.
Estilo Campo, Puerto Madero
En Avenida Alicia Moreau de Justo 1840, Estilo Campo trasladó al paisaje moderno de Puerto Madero una estética vinculada a la tradición rural argentina. Su propuesta gira alrededor del asado criollo, los cortes de carne y una ambientación que remite a una estancia clásica.
La madera, los detalles camperos, la mantelería y la vista al dique forman parte de una experiencia pensada para unir la imagen del campo con uno de los barrios más contemporáneos de la Ciudad. Su inclusión en la lista responde a esa representación del asado como parte central de la identidad gastronómica argentina.
Happening, Costanera Norte
Happening, situado en la avenida Costanera Rafael Obligado 7030, es heredero de la tradición de los carritos de la Costanera. Fundado en los años 60, acompañó la transformación de esa zona y se consolidó como uno de los restaurantes asociados a la carne y al río.
Su propuesta mantiene a la parrilla argentina como eje, con cortes como ojo de bife, entraña, bife de lomo y cuadril. Pero su valor histórico también está en haber formado parte de una etapa de la gastronomía porteña vinculada a la Costanera Norte como paseo clásico para comer afuera.
Il Matterello, La Boca
Il Matterello nació en Martín Rodríguez 517, en La Boca, dentro de un antiguo conventillo remodelado. Su historia está ligada a una familia que llevó a Buenos Aires recetas del norte de Italia, especialmente de la región de Emilia Romaña.
El proyecto comenzó cuando Juan Bautista, mecánico naval, decidió abrir un restaurante junto con su esposa Carmela, nacida en Módena. Hoy sus hijos continúan al frente del local. Las pastas amasadas en el momento y la atención familiar construyeron una identidad que combina tradición italiana y espíritu barrial boquense.
La Brigada, San Telmo
La Brigada, en Estados Unidos 465, es una de las parrillas porteñas con mayor reconocimiento internacional. Fue fundada en 1992 por Hugo Echevarrieta y se convirtió en un destino habitual para visitantes que buscan una experiencia asociada a la carne argentina.
Su sello más conocido es el corte de la carne con cuchara, una escena que se transformó en parte del mito del restaurante. La ambientación también aporta a su identidad: camisetas, banderines, fotografías antiguas, vitrales y una cava con miles de etiquetas. En San Telmo, La Brigada funciona como un cruce entre gastronomía, fútbol, vino y cultura porteña.
La Estancia, Microcentro
A metros del Obelisco, en Lavalle 941, La Estancia es una de las postales gastronómicas del centro porteño. Fue fundada en noviembre de 1962 por inmigrantes españoles y desde entonces mantiene una propuesta centrada en la parrilla y el asador criollo.
La escena empieza antes de sentarse a la mesa: desde la entrada se ven los costillares girando al calor de las brasas y los asadores vestidos con estética gauchesca. Chivitos, lechones, corderos patagónicos, tira de asado, vacío, matambre y achuras forman parte de una carta que convirtió al fuego en un espectáculo cotidiano.
Marcelo Restaurante, Puerto Madero
Marcelo Restaurante, en Avenida Alicia Moreau de Justo 1140, es uno de los referentes de la cocina italiana en Puerto Madero. Fue creado por Marcelo Piegari y sus hermanos, una familia con trayectoria dentro de la gastronomía porteña.
Su propuesta combina sabores italianos con el gusto local: pastas, risottos, antipastos, pescados, mariscos y platos tradicionales como saltimbocca, scaloppine o cotoletta alla milanese. El salón amplio, las vistas al dique y la escala del restaurante lo convirtieron en un espacio habitual para encuentros empresariales, diplomáticos y sociales.
Miramar, San Cristóbal
Miramar, en Avenida San Juan 1999, es un bodegón de culto. Inaugurado en 1950, conserva una estética marcada por fotos, latas en conserva, mostradores de madera, jamones colgando, botellas y una rotisería que forma parte de su identidad.
Su carta mantiene platos que ya casi no aparecen en otros restaurantes porteños: caracoles, ranas, mejillones, rabo de toro, mondongo, tortillas, guisos y mariscos. También fue frecuentado por figuras de la música, la política y la cultura, como el “Polaco” Goyeneche, Aníbal Troilo, Lorenzo Miguel, Fernando de la Rúa, Alberto Olmedo y Marta Minujín.
Oviedo, Recoleta
Oviedo Restaurante abrió en 1986 en Beruti 2602, impulsado por Emilio Garip. Desde el comienzo se especializó en pescados y mariscos, una propuesta que lo diferenció dentro de la escena porteña.
La historia del restaurante está marcada por la búsqueda de producto de calidad, la incorporación de técnicas españolas y la construcción de una cava destacada. Con el tiempo, sumó ingredientes poco habituales para su época, como ostras, ranas, almejas, langostas y jamón ibérico. Hoy se lo reconoce como uno de los restaurantes clásicos de Recoleta vinculados a la cocina española y a productos de mar.
Sorrento, Puerto Madero
Sorrento Puerto Madero funciona en Alicia Moreau de Justo 420 y representa la continuidad de una marca histórica de la gastronomía porteña. Su sede fundacional estuvo en la peatonal Florida, en el Microcentro, pero tras el cierre de ese local la operación quedó concentrada en Puerto Madero.
Desde 1995, la propuesta mantiene una identidad asociada a la cocina mediterránea, con fuerte presencia de platos españoles e italianos. Pescados, mariscos y pastas frescas artesanales son protagonistas. Uno de sus rasgos distintivos es el trabajo con materia prima fresca y piezas enteras de pescado, cortadas en el momento.
Tancat, Retiro
Tancat, en Paraguay 645, llevó a Buenos Aires el espíritu de las tascas españolas. Su origen se remonta a 1968, cuando Jorge Cavaliere viajó a Madrid y quedó fascinado por esa forma de comer y compartir platos.
El primer local era angosto y pequeño, casi como un pasillo, pero fue transformado en un espacio con barra, pocas mesas y paredes rojas que se volvieron parte de su identidad. Fue pionero en instalar la cultura de las tapas en la Ciudad y también en ofrecer vino por copa de bodegas reconocidas. Aunque el nombre en catalán significa “cerrado”, Tancat sigue abierto como uno de los clásicos españoles del Microcentro.
Zum Edelweiss, Tribunales
Zum Edelweiss, en Libertad 431, es uno de los restaurantes históricos ligados al circuito teatral y cultural porteño. Abrió en 1907, antes incluso que el Teatro Colón, y con el tiempo quedó asociado a las noches de ópera, ballet y teatro.
De origen suizo-alemán, mantiene una carta que combina especialidades centroeuropeas con platos criollos y contemporáneos. Su ubicación, a pocos pasos del Colón y de la avenida Corrientes, lo convirtió en punto de encuentro de artistas, espectadores, políticos y habitués de la vida cultural. Es, todavía hoy, uno de esos restaurantes donde la noche porteña parece continuar después de la función.
Fuente: La Nación










