El sector de la estética y el cuidado personal enfrenta una crisis sin precedentes, caracterizada por un aumento en las cancelaciones de turnos, el encarecimiento de insumos y un notable incremento en los costos de alquileres. La situación ha llevado a muchos centros de estética y salones de belleza a replantear su modelo de negocio ante la caída de la rentabilidad.
Trabajadoras del sector han expresado su preocupación por el ajuste en el consumo y el comportamiento cada vez más selectivo de los clientes. Antonella, dueña de un estudio de estética, comentó que ha notado un aumento en la cantidad de personas que piden turnos y luego los cancelan por falta de recursos. «Nunca vi tantas cancelaciones como ahora», afirmó.
Vanesa, responsable de otro centro de estética, observó que los clientes han comenzado a priorizar tratamientos más visibles, como el cuidado de manos, y muchos han reducido la frecuencia de sus visitas para ahorrar dinero.
La incertidumbre también se ha apoderado de las profesionales del rubro, quienes ahora se ven obligadas a enviar recordatorios constantes a sus clientas para asegurar la asistencia a los turnos programados.
Locales vacíos y atención a domicilio
El impacto del ajuste económico se siente fuertemente en la Ciudad, donde los altos precios de alquileres han llevado a muchos profesionales a reconsiderar su forma de trabajo. Según un reciente informe, la tasa de desocupación en ejes comerciales ha llegado al 10,7%, lo que se traduce en 1.388 locales vacíos.
Ante esta realidad, un número creciente de esteticistas ha optado por atender en sus domicilios, una estrategia que les permite reducir costos y postergar la inversión en un local.
Postergación de tratamientos
Los tratamientos que antes eran parte de la rutina mensual de muchas personas, como el perfilado de cejas o el lifting de pestañas, ahora se están españando cada vez más. Las esteticistas se ven forzadas a enfocarse en servicios más básicos debido a la caída en la demanda de tratamientos de mayor costo.
El aumento de los insumos
La cadena de suministro se ha visto severamente afectada, con insumos que provienen principalmente del exterior, lo que ha llevado a un encarecimiento constante. Los cambios en la cotización del dólar y el aumento en los costos logísticos han dejado a los proveedores sin valores de referencia claros para ajustar precios a mediano plazo.
Además, el incremento en las tarifas de servicios públicos, esenciales para el funcionamiento de equipos especializados, ha erosionado aún más las ganancias de los locales de estética.
Precios de servicios de estética
El reajuste de precios en los servicios de estética ha sido significativo. Por ejemplo, la manicuría tradicional se cobra desde $12.000, mientras que el esmaltado semipermanente oscila entre $25.000 y $38.000. Los servicios de mayor complejidad, como las uñas esculpidas, pueden alcanzar precios de hasta $60.000.
Ante este panorama desafiante, los centros de estética continúan buscando formas de adaptarse y sobrevivir en un mercado cada vez más exigente.
Fuente: NA










