Eduardo Coudet, actual entrenador de River Plate, mantuvo una reunión de casi dos horas en el vestuario Ángel Amadeo Labruna tras la reciente derrota del equipo frente a Rosario Central, que marcó su tercera caída consecutiva en el Torneo Clausura. Con el ánimo golpeado, pero decidido a seguir en su cargo, Coudet conversó tanto con sus jugadores como con el presidente del club, Stefano Di Carlo.
Después del partido, Coudet salió del área de camarines con una valija en mano, sin dirigirse a los medios de comunicación, siguiendo la directriz del club que había anunciado que tanto el director técnico como los futbolistas no brindarían declaraciones tras el encuentro. La consigna del club fue «trabajar en silencio» para enfrentar la complicada situación actual.
La afición expresó su descontento silbando al entrenador durante la presentación en el estadio Monumental, donde River se encuentra en la última posición de la zona “B” sin goles a favor. Mientras el equipo busca sumar a un lateral izquierdo y tiene la ilusión de incorporar a Thiago Almada, Coudet es consciente de que no puede permitirse más derrotas.
En la reunión, además de Di Carlo, Coudet intercambió ideas con su cuerpo técnico, incluyendo a Ariel Broggi, Damián Musto y Carlos Fernández. Los jugadores abandonaron el vestuario en silencio, con la excepción de un mensaje de optimismo de Marcos Acuña en redes sociales, quien expresó su confianza en el grupo.
A pesar de los desalentadores récords que enfrenta el equipo, la dirigencia de River está decidida a evitar un cambio de entrenador, buscando no repetir la dinámica de Boca. Desde 2010, el club no ha tenido tres entrenadores diferentes en un mismo año calendario, y la intención es mantener la estabilidad en un momento crítico.
Con la premisa de que “hay material” para revertir la situación, Coudet tiene la vista puesta en el próximo encuentro contra Tigre en Victoria, donde buscará sumar los primeros puntos en un semestre complicado que ha dejado a River fuera del acceso a copas internacionales y eliminado de la Copa Argentina.
La presión aumenta, y aunque su contrato se extiende hasta el 31 de diciembre de 2027, la falta de resultados ha dejado a Coudet al borde de un límite. Las próximas presentaciones como visitante son cruciales, y el equipo necesita un cambio radical para detener la racha de derrotas.
Fuente: La Nación










