Las caricias son una forma común de demostrar afecto a los perros, pero no todos los caninos disfrutan del contacto físico de la misma manera. Juan Liquindoli, magíster en Etología Clínica y educador canino, ha compartido información valiosa sobre cómo reconocer las señales de bienestar y malestar en los perros a través de un video en Instagram.
En su intervención, Liquindoli señaló que la observación de las reacciones de los perros es fundamental para entender cuándo están cómodos y cuándo necesitan distancia. «¿Cómo saber si un perro realmente está disfrutando de las caricias?», plantea el experto, quien subraya que la evidencia científica muestra que la conducta tiene un correlato fisiológico.
El educador canino explica que el comportamiento de un perro puede revelar su estado emocional. Los cambios en el sistema nervioso generan señales visibles en el comportamiento, lo que permite a los dueños aprender a identificar cuándo su mascota se siente relajada o incómoda. Es vital tener en cuenta que, aunque la mayoría de los perros disfrutan del contacto físico, no todos reaccionan de la misma manera.
Liquindoli menciona varias señales de apaciguamiento que pueden indicar incomodidad, como desviar la mirada, girar la cabeza, quedarse inmóvil, levantar una pata, lamerse el hocico o intentar alejarse. También se deben considerar otros comportamientos como el bostezo, el jadeo o las sacudidas fuera de contexto.
Por otro lado, el experto advierte que ignorar las señales de advertencia de un perro puede llevar a situaciones adversas, donde el animal puede alejarse, gruñir o, en el peor de los casos, morder. «El contacto físico también es comunicación», enfatiza, lo que hace indispensable aprender a interpretar estas señales para construir un vínculo de confianza.
En cuanto a las zonas preferidas para recibir caricias, Liquindoli cita un estudio de la Universidad Justus-Liebig de Giessen, Alemania, que revela que los perros generalmente aceptan mejor las caricias en los hombros y el pecho. En cambio, tocar las patas, la base de la cola o el cuello puede inducir incomodidad.
Finalmente, una recomendación clave al acariciar a un perro, especialmente si es desconocido, es permitir que el animal se acerque por su propia iniciativa. Realizar pausas durante el contacto para observar la reacción del perro puede ayudar a determinar si desea continuar con la interacción.
Fuente: La Nación
