El debate sobre el sistema tributario argentino ha cobrado relevancia en los últimos tiempos, con un consenso general sobre su impacto negativo en la competitividad. Las altas cargas impositivas encarecen costos, desalientan inversiones y pueden resultar en la pérdida de empleos. En este contexto, la necesidad de una reforma se vuelve apremiante.
La situación se complica en un entorno donde las empresas necesitan ser más eficientes para competir a nivel global. Los impuestos actuales, considerados rudimentarios, generan cargas financieras y administrativas que obstaculizan este objetivo. Esto lleva a algunos expertos a proponer que la austeridad en el gasto público podría permitir la reducción de impuestos sin afectar el equilibrio fiscal.
Sin embargo, la viabilidad de esta estrategia es cuestionada. Impuestos como las retenciones, el impuesto al cheque y otros, constituyen una parte significativa de la recaudación fiscal, lo que a su vez sostiene las finanzas de los diferentes niveles de gobierno. Específicamente, impuestos como Ingresos Brutos y tasas municipales representan más de la mitad de la recaudación de los impuestos más distorsivos, afectando especialmente a productos con cadenas de valor más largas.
La experiencia de Brasil se presenta como un modelo a seguir. En lugar de depender únicamente de la reducción del gasto para liberar recursos, Brasil ha implementado reformas enfocadas en mejorar la recaudación del IVA. Esta estrategia busca eliminar impuestos más perjudiciales sobre las ventas, apostando por una recaudación más eficiente que no afecte negativamente las decisiones de inversión y empleo.
El «súper IVA» se perfila como una herramienta clave para Argentina, que podría facilitar la eliminación de Ingresos Brutos y tasas municipales. La experiencia brasileña demuestra que, a pesar de las complejidades de su sistema federal, es posible avanzar en reformas que aborden los problemas centrales del sistema tributario.
Las reformas en Brasil también sugieren que la distribución de los recursos recaudados debe ser considerada cuidadosamente. Si se implementa un nuevo impuesto, es crucial hacerlo de manera que se eviten las distorsiones del actual régimen de coparticipación. Esto podría ser una oportunidad para revisar y mejorar el sistema actual.
Con la austeridad fiscal aún siendo un componente necesario, depender exclusivamente de esta para la reforma tributaria podría llevar a una prolongada convivencia con un sistema que perjudica la producción y el empleo. Brasil ha optado por reemplazar impuestos dañinos por otros más eficientes. Para Argentina, el desafío radica en preguntarse no si es posible, sino cómo se puede lograr este cambio.
Fuente: La Nación
