La llegada de noviembre trae consigo cambios significativos en el clima del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Este lunes 2 de noviembre, se anticipa un 40% de probabilidad de lluvias aisladas durante la madrugada, un fenómeno que se enmarca dentro de las variaciones climáticas provocadas por el fenómeno de El Niño.
De acuerdo con el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), el inicio del día estará caracterizado por precipitaciones intermitentes, con temperaturas que rondarán los 16°. El viento soplará desde el sur a una velocidad de hasta 12 kilómetros por hora. A medida que avance la mañana, se espera que las lluvias den paso a un cielo parcialmente nublado, alcanzando una temperatura máxima de 26°.
Hacia la tarde, las nubes se irán acumulando nuevamente, lo que provocará un descenso en la temperatura, que se situará en torno a los 20° por la noche. Para el resto de la semana, el pronóstico indica que, aunque no se esperan tormentas, el cielo permanecerá mayormente nublado, con máximas que oscilarán entre los 22° y 25° y mínimas superiores a 14°.
Pronóstico detallado para la primera semana de noviembre
Martes 3: 16° mínima – 22° máxima, nublado con probabilidad de lluvias.
Miércoles 4: 14° mínima – 24° máxima, mayormente nublado.
Jueves 5: 14° mínima – 25° máxima, algo nublado.
Viernes 6: 16° mínima – 25° máxima, algo nublado.
Sábado 7: 13° mínima – 23° máxima, parcialmente nublado.
El fenómeno de El Niño y sus efectos
El fenómeno de El Niño, que se caracteriza por el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial, está experimentando un fortalecimiento, lo que podría provocar un “Super Niño” en 2026. Esto podría traducirse en lluvias abundantes, olas de calor y tormentas severas en el Litoral argentino entre octubre y febrero del próximo año.
La denominación de este fenómeno tiene su origen en la observación de marineros que notaron el cambio en las corrientes y su impacto en la pesca durante la época navideña. Este ciclo alterna con el fenómeno de La Niña, que se produce por el enfriamiento de las aguas y una intensificación de los vientos, manifestándose cada dos a siete años.
Fuente: La Nación










