El buque escuela de la Armada Argentina amarrará en la ciudad para celebrar los cien años de su base naval. Una crónica sobre la vigencia de un símbolo nacional, la importancia estratégica del puerto local y la invitación a un recorrido inolvidable por nuestras raíces marítimas.
Por Marcelo Pérez Peláez
El horizonte de Mar del Plata se prepara para una postal clásica, pero cargada de un significado especial. No es un verano más. Este año, el ingreso de la Fragata ARA “Libertad” entre las escolleras de la ciudad marca el punto más alto de las celebraciones por el Centenario de la Base Naval Mar del Plata, una institución que ha definido el perfil estratégico y humano de nuestra costa desde hace un siglo.
Bajo el mando del Capitán de Navío Jorge Gabriel Cáceres, la «Embajadora de los Mares» llega procedente del Apostadero Naval Buenos Aires para convertirse en el epicentro de la temporada. Desde el sábado 17 hasta el jueves 29 de enero, el público tendrá la oportunidad de caminar sobre sus maderas, esas que han surcado los océanos del mundo llevando el pabellón nacional a los puertos más remotos.

Un siglo de soberanía: La Base Naval
La historia de este encuentro se remonta a 1926, cuando la Ley N° 11.378 dio nacimiento formal a la que hoy es la segunda base naval más importante del país. Sin embargo, la visión ya estaba allí mucho antes: el Almirante Guillermo Brown ya había divisado en el «Cabo de las Dos Corrientes» un punto neurálgico para la defensa nacional.
Desde aquel 3 de septiembre de 1933, cuando los primeros submarinos de origen italiano asomaron su torreta en la dársena marplatense, la base se convirtió en el hogar indiscutido de la Fuerza de Submarinos. Durante cien años, este predio no solo ha sido un enclave militar, sino un motor de la identidad marplatense, albergando la formación de miles de marinos y siendo custodio permanente de nuestra soberanía en el Mar Argentino.

La Fragata: El orgullo de Río Santiago
Visitar la Fragata Libertad es, también, rendir homenaje a la industria nacional. Su quilla se colocó en 1953 en los astilleros de Río Santiago, un hito que demostró la madurez técnica de la ingeniería naval argentina. Con su aparejo de fragata de tres palos y una superficie de velamen que impresiona —2.652 metros cuadrados de dacron—, la nave es una obra de arte flotante.
Desde su primer viaje en 1963, cuando relevó a la vieja fragata «Sarmiento», la Libertad ha sido un «crisol» donde se funde el conocimiento teórico con la práctica del mar. En sus más de 50 viajes de instrucción, ha cosechado glorias como el trofeo internacional «Boston Teapot» en 1966 y ha superado desafíos históricos, como la recordada retención en Ghana en 2012, de la cual regresó triunfante tras 78 días de incertidumbre, reafirmando el respeto por el derecho internacional y la bandera argentina.
Una cita con nuestra esencia
Para el turista que recorre la ciudad y para el marplatense que siente la base como propia, esta visita es una experiencia emotiva. Es la posibilidad de ver de cerca el palo mayor de casi 50 metros de altura, de entender cómo se coordinan las maniobras en un buque que depende del viento y del coraje de sus hombres y mujeres, y de celebrar el centenario de una guarnición naval que es orgullo regional.
Las jornadas de puertas abiertas se realizarán todos los días de 17:00 a 21:00 hs, con ingreso libre y gratuito. En ese atardecer frente al mar, cuando la silueta de la fragata se recorte contra el sol bajando sobre la ciudad, Mar del Plata recordará que su destino está, desde hace cien años, indisolublemente ligado a la grandeza de su Armada.
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Fuente Noticias MDQ










