Una impresionante residencia en el estado de Querétaro se ha convertido en un ejemplo destacado de la fusión entre la arquitectura mexicana y el diseño español. Este proyecto, llevado a cabo por el Estudio María Santos, nace a raíz del contacto de sus propietarios, quienes conocieron el trabajo de la diseñadora a través de una revista.
La vivienda, que se extiende por casi 1000 m2, presenta un diseño moderno con líneas rectas y techos abovedados. A pesar de su gran dimensión, el objetivo principal fue transformar el espacio en un hogar cálido y acogedor para la familia, evitando que la amplitud generara una sensación de vacío.
Elementos de Identidad Cultural
Los propietarios, con raíces españolas, colaboraron estrechamente con la diseñadora para definir el interiorismo y los acabados, eligiendo integrar elementos clásicos en una estructura contemporánea. Este enfoque busca dotar a la casa de una identidad claramente mexicana, combinando arte y mobiliario de ambos países.
Paleta de Colores y Selección de Mobiliario
La elección de colores también fue influenciada por la arquitectura exterior, caracterizada por tonos distintivos. La interiorista explica que la paleta abarca tonos rosados y anaranjados, junto con colores vibrantes como rojos, verdes y azules, creando un ambiente rico y acogedor. La selección de mobiliario, que incluye piezas fabricadas en México, España y Estados Unidos, fue pensada para ser duradera y de calidad.
Relación de Confianza y Crecimiento Familiar
La confianza depositada por los propietarios en el estudio ha sido fundamental para el éxito del proyecto. A medida que la familia creció, se han adaptado los espacios, incluyendo una zona de ocio en el nivel inferior con áreas de bar y cine, perfecta para compartir momentos en familia. Desde su finalización hace cinco años, la residencia ha mantenido su atractivo inicial, cumpliendo con las expectativas de sus habitantes.
Fuente: La Nación










