La acción de disculparse tras una situación incómoda no siempre implica asumir la culpa, según un reciente análisis psicológico. Un estudio titulado Construcción de disculpas: relaciones reflexivas entre disculpas y ofensas, llevado a cabo por John Heritage, Chase Wesley Raymond y Paul Drew, explora cómo se utiliza el perdón en conversaciones cotidianas para resolver interacciones.
El artículo, publicado en Journal of Pragmatics, subraya que el significado de una disculpa varía según el contexto. Por ejemplo, si una persona empuja accidentalmente a otra, un breve «perdón» puede simplemente reconocer el contacto y facilitar la continuación de la conversación, sin que ello implique que quien se disculpa considere haber cometido una falta grave.
Además, la respuesta del interlocutor puede alterar el sentido del intercambio. Quien recibe la disculpa puede aceptarla, rechazarla o incluso negar la existencia de una ofensa. Así, el hecho de que una persona empujada responda con un «perdón» no debe ser visto como un signo de debilidad, sino como un reconocimiento de que se trató de una falta menor y no intencional.
El vínculo entre los participantes también influye en la interpretación de la disculpa. Una expresión entre amigos puede tener un significado diferente al de una utilizada en un entorno profesional o con desconocidos. El sociólogo Erving Goffman propuso que la gravedad de la falta debería guiar la forma de la reparación. Por lo tanto, una falta menor podría resolverse con una disculpa breve, mientras que una situación más seria podría requerir una respuesta más elaborada.
Los investigadores Heritage y Raymond previamente examinaron 102 disculpas explícitas y encontraron una relación entre las ofensas y las respuestas, aunque esta no fue uniforme en todos los casos. Su estudio de 2019 se centra en el desarrollo de las conversaciones donde los participantes deben determinar cómo interpretar un episodio y qué respuesta es la más adecuada.
El estudio analizó conversaciones naturales en inglés de Estados Unidos y Reino Unido, reuniendo más de 200 casos de posibles disculpas. Un aspecto clave fue la autocorrección, donde una persona puede disculparse al reconocer un error durante el intercambio verbal. Los resultados indican que situaciones similares pueden recibir respuestas diversas, dependiendo de la interpretación de los hechos, la relación entre los hablantes y el nivel de responsabilidad que cada uno asigne al evento.
Los autores concluyen que la relación entre una ofensa y su reparación se asemeja a una norma social, pero no es una fórmula rígida. «Los participantes pueden considerar la gravedad de lo ocurrido y al mismo tiempo adaptar su respuesta a las circunstancias», mencionan. Por ello, una disculpa no debe ser evaluada solo por la palabra utilizada o su longitud; es crucial tener en cuenta el contexto, quién habla, a quién se dirige y cómo responde el destinatario. El estudio resalta que las disculpas son fundamentales en la organización y reparación de las interacciones sociales, y su significado es dinámico, variando según el contexto en el que se produzcan.
Fuente: La Nación










