Nadia Podoroska enfrentó un duro desafío en la final del WTA 250 de San Pablo, donde no logró consagrarse campeona tras ser superada por la española Kaitlin Quevedo. La rosarina, que regresaba al tour femenino después de una larga ausencia, mostró un desempeño notable pero terminó cediendo el encuentro con un marcador de 4-6, 6-4 y 6-2 en un partido que duró 2 horas y 8 minutos.
Podoroska llegó a esta final como la 317° jugadora del ranking mundial, tras haber estado 14 meses fuera de las canchas debido a lesiones que amenazaron su carrera. Su último partido antes de esta final fue en el Australian Open de 2025, donde fue derrotada en la primera ronda.
La jugadora de 29 años realizó su regreso oficial al circuito el 31 de marzo de este año, y desde entonces ha tenido una trayectoria ascendente, logrando títulos en torneos menores antes de llegar a la final en Brasil. Su camino a la final incluyó una victoria destacada contra la segunda preclasificada, Paula Badosa, con un contundente 6-3 y 6-4.
En la primera manga, Podoroska tomó la delantera rápidamente, logrando un quiebre que le permitió cerrar el set a su favor. Sin embargo, Quevedo mostró su fortaleza y logró igualar el partido, llevándolo a un tercer set donde dominó por completo, alcanzando una ventaja de 5-0 en el marcador.
A pesar de la derrota, la actuación de Podoroska en San Pablo marca un significativo regreso al tenis profesional, ya que es su primera final en un evento WTA tras seis años. La última vez que una argentina alcanzó esta instancia fue en 2013, con Paula Ormaechea en Bogotá.
Podoroska, quien reside en Alicante, España, desde 2019, expresó su satisfacción por su desempeño en el torneo y la importancia que tiene para ella jugar en América del Sur. «Poder jugar al tenis es un premio. El año pasado lo pasé muy mal y había mucha incertidumbre sobre cuándo podría regresar a una cancha», afirmó tras su victoria sobre Badosa.
Fuente: La Nación










