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11 septiembre 2026, 2:58 am

El Padrino: La pizzería que desafió el tiempo y se convirtió en un clásico porteño

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La pizzería El Padrino, un ícono de la gastronomía porteña, ha mantenido su esencia durante cinco décadas. Ubicada en un local que se ha convertido en parte de la historia del barrio, este establecimiento sigue atrayendo a vecinos y comerciantes que buscan disfrutar de una auténtica pizza al molde, caracterizada por su masa alta y crujiente.

Desde su apertura en 1975, la pizzería ha sabido adaptarse a los cambios del entorno. Según Lautaro Gómez Bernardiz, actual encargado del local, la familia decidió especializarse en pizzas después de experimentar con otros platos. “Las primeras pizzas eran un desastre, pero el tiempo y la experiencia nos enseñaron”, recuerda Gómez Bernardiz.

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El local se destaca por su decoración modesta, con un mostrador rodeado de pósters de películas y músicos, que reflejan la pasión de los fundadores por el cine. La elección del nombre El Padrino se debe a la popularidad de la película homónima que se estrenó poco antes de la apertura del local.

La carta ofrece una variedad de opciones, desde la clásica muzzarella hasta el imponente calzoni, que puede pesar hasta dos kilos y medio. Este último está relleno de una mezcla que incluye queso, jamón, huevo, morrón y aceitunas, suficiente para compartir entre varias personas.

La clientela de El Padrino ha evolucionado con el tiempo. Durante el día, los trabajadores de las fábricas cercanas llenan el local, mientras que en la noche, el público se diversifica con la llegada de aquellos que asisten a eventos en el Movistar Arena, así como aficionados de equipos de fútbol locales.

El secreto del éxito de la pizzería radica en la calidad de los ingredientes y en la técnica artesanal que se ha transmitido a lo largo de los años. Gómez Bernardiz destaca que la receta de la masa y la selección de queso se mantienen fieles a las tradiciones, utilizando técnicas que han sido perfeccionadas a lo largo de los años.

Además, la pizzería se caracteriza por ofrecer una apa extra de atención a los clientes, como la inclusión de una porción de fainá como yapa con cada pedido de pizza. Esta costumbre, que comenzó en la década de 1990, se ha convertido en un símbolo de la casa.

El Padrino no solo se ha mantenido en el tiempo, sino que también ha sabido adaptarse a las nuevas tendencias, como la opción de pizza envasada al vacío, que permite a los clientes disfrutar de su pizza favorita en casa. Este enfoque ha revitalizado el interés por la pizzería, mostrando que, a pesar de los cambios en el mercado, la tradición y la calidad siguen siendo las claves del éxito.

Fuente: La Nación

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