Un equipo de investigadores ha realizado un descubrimiento significativo en la Formación Chorrillo, donde encontraron 255 fragmentos de cáscaras de huevo de titanosaurio, considerado el dinosaurio más grande que ha existido. Este hallazgo, datado en 68 millones de años, proporciona evidencia de que estas majestuosas criaturas se reproducían en lo que hoy es Argentina.
Los restos, ubicados a 322 kilómetros al norte del estrecho de Magallanes, corresponden al período Cretácico, cuando la región se hallaba entre los 55 y 60 grados de latitud sur. Según el estudio publicado en la revista Royal Society Open Science, este descubrimiento es la evidencia definitiva de nidadas de saurópodos en la latitud más austral del mundo.
Darla Zelenitsky, paleontóloga de la Universidad de Calgary y coautora del estudio, explicó que debido a las bajas temperaturas de la zona, los titanosaurios tuvieron que adaptar sus hábitos de reproducción. «El escenario más probable es que estos titanosaurios depositaran sus huevos en nidos con forma de montículo, hechos de vegetación y tierra, donde el calor para la incubación provenía principalmente de la materia vegetal en descomposición», indicó.
Las cáscaras de los huevos eran muy porosas, lo que sugiere que al ser enterrados en arena o materia vegetal se evitaba la pérdida de agua, protegiendo así a los embriones en desarrollo. Los investigadores también señalaron que es poco probable que los titanosaurios incubaran sus huevos posándose sobre ellos, ya que su gran peso podría haberlos destruido. En lugar de ello, depositaban las puestas y permitían que las crías nacieran sin cuidado parental, al igual que la mayoría de los reptiles.
Aunque se conocía la existencia de fósiles óseos en la Antártida y el sur argentino, este hallazgo representa la primera evidencia de que estos dinosaurios nidificaban en esas regiones. Steve Brusatte, profesor de paleontología en la Universidad de Edimburgo, destacó que este nuevo dato sobre la biología y comportamiento de los dinosaurios permite evaluar mejor su capacidad de adaptación y resiliencia en ambientes extremos.
Por su parte, Paul Upchurch, profesor de paleobiología en el University College de Londres, argumentó que la presencia de estas puestas sugiere que los titanosaurios podían permanecer en la región durante todo el año o, al menos, completar su ciclo reproductivo en la temporada cálida, en lugar de migrar constantemente hacia zonas ecuatoriales.
Los titanosaurios alcanzaban un peso de hasta 75.000 kilogramos, más de ocho veces el de un tiranosaurio rex. Sin embargo, sus huevos eran relativamente pequeños en comparación con su tamaño adulto, albergando cuatro litros de líquido y dando origen a crías que pesaban alrededor de cuatro kilogramos. Además, en el yacimiento se encontraron dientes de colososaurios, un grupo que incluye algunos de los titanosaurios más voluminosos. Zelenitsky estimó que las puestas en comunidad formaban montículos del tamaño de una «mesa de picnic», dejando una huella visible en el paisaje.
Fuente: La Nación










